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Aplicar los conocimientos del feng shui a un
evento de suma importancia como lo es la
celebración de un matrimonio no es un juego.
Las diversas técnicas de feng shui que la
tradición oriental nos ha heredado funcionan
para equilibrar la energía de los espacios
físicos, con el propósito de sentirnos mejor
en nuestros propios ambientes.
Cuando se trata de una ceremonia religiosa,
el ritual, los símbolos y sus significados
se convierten en una potencia de energía y
con respecto de la cual los novios son los
principales emanadores de ésta. De ahí que
el espacio físico, la iglesia, el templo o
el salón o la casa donde se lleve a cabo la
ceremonia requieran estar bien armonizados.
Un casamiento es la unión de dos personas
que se aman y manifiestan públicamente su
amor. La ceremonia es un ritual sagrado
lleno de simbolismos y promesas; y la fiesta
es un cúmulo de felicitaciones y bendiciones
para los novios, combinados con música,
bebida y alimentos. Todo ello es energía,
sin embargo, la energía más poderosa de toda
la celebración radica en las emociones, los
sentimientos y los pensamientos, tanto de
los invitados y familia, como de los propios
novios. Al haber tanta energía de felicidad
y amor en activo, puede llevarse al extremo
de la euforia y borrachera, a las lágrimas y
el paroxismo, y propiciarse así un gran
desequilibrio energético. No es nada nuevo
saber de fiestas que terminan en tragedias.
La falta de armonía y equilibrio en el
ambiente propicia un desequilibrio real y
conflicto. No obstante, todo riesgo de este
tipo puede ser previsto si tenemos un buen
feng shui en nuestra boda. Así que ¿por
dónde empezar?
Casarse frente a la orientación favorable
Todas las personas tienen cuatro
orientaciones favorables y cuatro
orientaciones desfavorables, según la teoría
del grupo Este y Oeste de feng shui. Al
estar frente a nuestra orientación favorable
potenciamos una energía vital que nos
fortalece y nos hace sentir fuertes y
felices.
.
Los novios podrían elegir una iglesia o un
templo que tuviese el altar de tal forma que
queden encarando hacia una de sus
orientaciones favorables. Podría darse el
caso de que el novio perteneciese al grupo
Oeste, por ejemplo, mientras que la novia
perteneciera al grupo Este.
.
En este caso, no necesariamente son
incompatibles, simplemente pertenecen a
grupos distintos, por lo tanto sólo uno de
los dos estará frente a su orientación
favorable.
.
Podría ser un buen ejercicio de negociación
matrimonial ue uno estuviese potenciando su
mayor energía vital dentro de la iglesia y
el otro en la fiesta. Cuando los dos son del
mismo grupo, se facilitan las cosas.
Entonces se elige una iglesia o un templo
que tenga su altar ubicado de espaldas a su
mejor orientación para que los novios queden
de frente a ésta.
El sol se pone por el Oeste y nace por el
Este.
bodas feng shui
Para saber estas orientaciones es necesario
deducir el número ming kwa, de acuerdo al
año de nacimiento.
La fórmula es: Sumar los dos últimos dígitos
del año de nacimiento y reducirlo a uno.
ØSi es mujer, hay que sumar cinco y si
vuelve a dar dos dígitos, se suman de nueve
para que quedo uno solo.
Ø Si es hombre hay que restar de diez el
dígito que haya quedado como resultado de la
suma de los dos dígitos del año de
nacimiento.
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